Canobbio y Asenjo dejan en evidencia al campeón

Canobbio marcó otro golazo para hundir al Madrid.
Así se plantea un partido… eso es lo que debió decirle Jose Luis Mendilibar a Bernardo Schuster al final del encuentro. Y es que el Valladolid pareció el grande y el Madrid el pequeño, pero no le hicieron falta grandes alardes al equipo pucelano para ser mejor que el actual campeón de Liga, tan sólo, ser el Real Valladolid.
El Madrid fue el de siempre, un equipo con actitud pero sin ideas, mientras que el Valladolid presionó la débil salida del conjunto blanco, ahogándole en el centro del campo. Mendilibar prescindió de un ‘9′ y dejó fuera a Goitom, dando entrada a Víctor como jugador más adelantado, y Schuster sorprendió dando entrada al canterano Javi García en lugar de Sneijder. Desde el primer minuto de juego se pudo ver que los blancos, ayer de azul, no tienen un sistema claro de ataque, que el equipo juega con la intención de que alguna individualidad de Higuaín o de Raúl salve los muebles, que Schuster está pero no es. Todo lo contrario que los blanquivioletas, con un orden táctico que asusta al mismísimo campeón, comenzando el attaque en la presión.
El Valladolid llevó el peso del encuentro en todo momento y a punto estuvo de abrir el luminoso a los 11 minutos, cuando García Calvo remató absolutamente sólo en el área pequeño y sin levantar los pies del suelo, pero Marcelo salvó el primer envite en la misma línea de gol. Ramos era el hombre encargado de marcar al defensa madrileño, pero el de Camas se quedó por el camino. Poco se tardaron en ver las graves carencias del conjunto blanco en defensa. Sin embargo, Higuaín quiso reaccionar y lanzó una contra mortífera, pero Asenjo le paró el mano a mano; posteriormente Raúl tiró un autopase a García Calvo, pero no pudo llegar al balón antes que el meta palentino. Y ya no hubo más Real Madrid en toda la primera parte. El Valladolid siguió dominando, llegando por las bandas con mucho criterio, pero de nuevo se notó la falta de un definidor, un hombre que no cese de mirar la portería. Así concluyó el primer acto, con un 60% de posesión para el Real Valladolid y con el público de Zorrilla que se preguntaba: “¿Donde está el equipo grande?”… ni estaba ni se le esperaba, porque los de rayas blancas y moradas estaban borrando a los de Schuster. Guti se desquició en 15 minutos y no volvió a aparecer; Van der Vaart, más que un jugador parecía un fantasma y es que para jugar al fútbol hace falta algo más que una buena zurda; Marcelo y Ramos desesperaban a Schuster subida tras subida, y Gago se dejaba el alma en recuperar balones, pero se vio superado por Vivar Dorado.
Éxtasis. El Valladolid salió igual de enchufado en la segunda mitad, tanto es así, que tan sólo corrían tres minutos cuando Pedro León cogía un balón por su banda, dejaba tirado a Heinze con un autopase y asistía a Canobbio a la frontal del área. No se puso nervioso el uruguayo, que controló el esférico con la derecha, se lo acomdó con la zurda y soltó un zurriagazo tremendo ante el que Iker nada pudo hacer, ni tampoco los tres zagueros blancos que fueron a tapar el disparo. 1-0 y Zorrilla se convirtió en una olla a presión; 21.000 almas al grito de “¡Vamos mi Pucela, vamos campeón!” amedrantaron a todo un campeón de Liga, que tan sólo tuvo una tímida reacción; reacción que llegó después de que García Calvo tuviese el segundo a la salida de un córner y de que Casillas se encontrase con la Virgen en una salida horrenda.
Schuster dio entrada a Drenthe por Marcelo, a Sneijder por Van der Vaart y, más tarde, a Saviola por Javi García. Drenthe dio más recorrido a la banda izquierda y llegó en un par de ocasiones a la línea de fondo, pero no había ningún efectivo blanco para rematar. Poco después, Sneijder puso en apuros a Asenjo con dos durísimos disparos, pero el palentino demostró que ha cogido la senda de Casillas, al que ya sigue de cerca. El Madrid lo intentaba más con el corazón que con la cabeza, como lleva haciendo los tres últimos años. Empujaba y empujaba, pero cuando sobrepasaba el muro establecido por Álvaro Rubio y Vivar Dorado, se encontraba con el frontón de Luis Prieto y García Calvo. Mendilibar puso a Borja y retiró a Pedro León para dar más consistencia al centro del campo, pero el gallego estaba como un flan y a punto estuvo de regalar dos puntos a su ex equipo. El de Ourense cedió un balón muy comprometido a Asenjo cuando Raúl, como siempre el más listo, todavía andaba por allí. El eterno capitán interceptó el pase y se plantó sólo delante de Sergio, pero un pésimo remate de Raúl y una buena intervención del portero evitaron que el Madrid sacase algo de Zorrilla… algo que nunca mereció. Borja le dio las gracias a Asenjo y éste pidió al público un aplauso para el gallego.
El comportamiento de la afición de Zorrilla en el día de ayer merece un capítulo aparte. No dejó de animar al equipo desde el primer minuto de juego, cantando a los suyos y pitando al contrario. Lástima que no suceda eso en todos los encuentros.
FICHA TÉCNICA:
Valladolid (1): Asenjo; Pedro López, Prieto, García Calvo, Marcos; Vivar, Álvaro Rubio; Pedro León (Borja, min. 68), Canobbio (Baraja, min. 81), Sesma y Víctor (Oscar Sánchez, min. 90).
Real Madrid (0): Casillas; Sergio Ramos, Cannavaro, Heinze, Marcelo (Drenthe, min. 69); Gago, Javi García (Saviola, min. 81) Guti; Van der Vaart (Sneijder, min. 62), Raúl e Higuaín.
Goles: 1-0: Min 48, Canobbio.
Árbitro: Fernández Borbalán (colegio andaluz). Amonestó a García Calvo, Canobbio, Pedro León, Van der Vaart, Guti y Gago. Dos amarillas a Gabriel Heinze, expulsado en el minuto 88.
Incidencias: Partido correspondiente a la 11ª Jornada de la Liga BBVA, disputada en el José Zorrilla, ante 21.000 aficionados.
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