Rodillo incontestable

13 goles en 10 partidos, letal

13 goles en 10 partidos, letal

Para los equipos modestos y no tan modestos, se está convirtiendo en asiduo castigo acudir al Camp Nou semana tras semana. Ayer, le tocó el turno al Real Valladolid, que solo pudo asistir impasible a la enésima lección de magistral fútbol ofrecida por el Barcelona. Octavo triunfo liguero consecutivo de los de Guardiola que, siguiendo su libreto, implica que el de Santpedor tenga que volver a rascarse el bolsillo para invitar a comida o cena a su plantel. Le está saliendo cara esta inacabable racha de buenos resultados.

Planteó el Valladolid un equipo inicial que rayaba entre lo valiente y lo temerario: si ya fue sorprendente el hecho de que Borja, el hombre de mediocampo mejor dotado físicamente para la recuperación, se quedase en Pucela, no lo fue menos que Vivar Dorado, Rubio y Medunjanin fuesen los encargados de aportar músculo en zona ancha. En general, los experimentos, cuando se hacen ante un grande en el estado del Barcelona, suelen salir mal. Los visitantes vagaron por el terreno de juego con una flagrante falta de actitud e intensidad que se pagó cara y, sólo el acierto de Asenjo en determinadas jugadas puntuales, evitó que el tanteador final fuera de absoluto escándalo. La presencia de Goitom arriba, como hombre encargado de iniciar la presión y dificultar la salida fluida de balón del contrario, fue absolutamente testimonial: el sueco ni tiene garra ni ganas de corregir esta carencia.

Vendaval Eto´o. Así, conforme pasaban los minutos, se agigantaba la sensación de que el Valladolid solicitaba clemencia, que aceptaba una derrota digna con tal de no poner en aprietos al rodillo culé: al paso por el minuto 8, empero, una pelota de Alves desde el costado al desmarque de Eto´o sirvió para desatar la caja de los truenos: el camerunés se anticipó a Nano, en las antípodas de un estado de forma mínimamente aceptable, dribló a García Calvo y batió por bajo a Asenjo. Con el viento a favor, el segundo era cuestión de tiempo y, de nuevo, el protagonismo reralizador recaería sobre el león indomable, que se benefició de un rechace del meta palentino a disparo de Henry para, libre de marca en el punto de penalti, situar el 2-0. Antes del descanso, debieron de llegarle rumores al pichichi de la Liga de que Higuaín había conseguido 4 tantos en el enfrentamiento del Real Madrid ante el Málaga y él no quiso ser menos: en otras dos oportunidades, en sendos manifiestos errores de concentración y equilibrio de los albivioleta, la brecha ya se hizo enorme.

Sin casi darse cuenta, el Valladolid se había ido al descanso con un 4-0, pagando su incomprensible candidez. Resulta imposible de entender cómo un equipo que acude a un escenario como el Camp Nou con intención de no salir vapuleado, tiene la desfachatez de realizar 3 faltas en los primeros 45 minutos. Messi, que no marcó pero fue el mejor, campó a sus anchas por el carril del 10, Xavi no sufrió presión alguna, Henry y Eto´o ofrecieron un recital de desmarques y Valdés celebró su bicentenario en Primera con el partido más cómodo que se le recuerda: sólo Medunjanin, cuando aún el cero a cero campeaba en el electrónico osó alterar la noche al meta catalán. Trató Mendilíbar de espolear a los suyos en la segunda parte, con la introducción de Canobbio y de Aguirre en lugar del holandés y de Pedro León. Obviamente, todo intento de remontada era en vano, pero, al menos, los visitantes trataron de lavar una imagen que, a tenor de lo visto, podría salir muy dañada.

Leve reacción. Durante los primeros 15 minutos de la reanudación, el Valladolid intentó mostrar algo del fútbol que lleva dentro, esas señas de identidad que parecen haberse perdido en lo más hondo de la memoria de los jugadores. Sesma, de preciso centro-chut, obligó a Valdés a realizar su única intervención de mérito en los 90 minutos y Aguirre se mostró afortunadamente participativo. Sin embargo, toda la aceptable puesta en escena se vino abajo, de nuevo y por enésima vez en la temporada, por las pifias de una defensa ridícula, de risa y de rendimiento más que reprochable: Asenjo entregó un mal balón a Nano que, en su intento de controlar, perdió el equilibrio. Henry, casi sin querer, pasaba por allí, robó el cuero y le regaló en bandeja de plata el tanto a Gudjohnsen. Para echarse a llorar. Minutos después, el propio ariete francés culminaba con gol un partido destacado, en el que estuvo incisivo, dinámico, pero errático de cara a portería. Incontestable triunfo de un Barcelona de dibujos animados, que tampoco encontró rival en un equipo blanquivioleta que salió con los brazos bajados y que entregó el choque de antemano. El próximo sábado, ante el Real Madrid, la historia debería ser muy distinta. Si de algo debería haber servido la bochornosa goleada encajada en el Bernabeu la pasada temporada, ha de ser para saber encontrar la luz al final del túnel lo antes posible en situaciones como esta.

FICHA TÉCNICA:

6 - Barcelona: Valdés; Alves, Piqué, Márquez (Cáceres, min. 68), Puyol; Touré, Gudjohnsen (Keita, min. 72), Xavi Hernández; Messi, Henry y Eto’o (Hleb, min. 75).

0 - Valladolid: Asenjo; Pedro López, Nano, García Calvo, Marcos; Medunjanin (Aguirre, min. 45), Álvaro Rubio; Pedro León (Cannobio, min. 45), Sesma (Escudero, min. 84), Vivar Dorado; y Goitom.

Goles: 1-0, min. 12: Eto’o. 2-0, min. 31: Eto’o. 3-0, min. 43: Eto’o. 4-0, min. 44: Eto’o. 5-0, min. 71: Gudjohnsen. 6-0, min. 83: Henry.

Árbitro: Teixeira Vitienes (comité cántabro). No tuvo problemas. Amonestó con cartulina amarilla a Touré (min. 20) y Vivar Dorado (min. 75).

Incidencias: partido correspondiente a la décima jornada de Liga de Primera División, disputado en el Camp Nou ante cerca de 60.000 espectadores.



Comenta este artículo

Nombre (requerido):
E-Mail (requerido): (no se publicará)
Web (opcional):
Comentario:



Home | RSS | Aviso Legal | Contacto | Publicidad | Nuestro Equipo | © 2009